LA VERDADERA Y ÚNICA RAZÓN POR LA QUE VIAJAR TE HACE CRECER.


El poco amable señor en la estación de tren en la India se me queda viendo y continua hablando una serie de palabras que no entiendo en lo más mínimo. Llevo 10 minutos reclamando porque me vendió un boleto de tren que salía 3 minutos después. Imposible de alcanzar desde la taquilla en ese tiempo.

Pagué una tarifa 3 veces mayor por el hecho de no haber nacido en la India.

La explicación queda pendiente, por lo menos hasta que yo pueda entender el idioma hindi. Estoy frustrado y molesto por si no te diste cuenta. “I do not understand,” contestó, probablemente como por decima vez. Aparentemente cuando venden boletos de tren en la India no les importa el hecho de quien se suba o no. Solo quieren vender lo máximo posible. Olvido el dinero perdido y comienzo a investigar a qué hora sale el siguiente tren a Agra, la ciudad donde está el Taj Mahal .

Querer conocer una de las 7 maravillas del mundo se empieza a convertir en algo muy estresante.

Finalmente encuentro a un señor que habla inglés y le pido que me ayude a comprar otro boleto para no repetir esta situación – Si, caminé por la estación de trenes acercándome a las personas de forma aleatoria para ver quien hablaba inglés.

Resulta ser que el siguiente tren a Agra salía hasta 12 horas después por lo que me tenía que quedar en Delhi otro día más.

Tomo un tuk tuk para regresar a mi ex hotel. Nos quedamos atorados durante más de una hora en el tráfico de la parte vieja de Delhi para después perdernos. La pobreza en la India es tan grande que nadie tiene teléfono con GPS.

Por fin llegamos al hotel casi 2 horas después de lo previsto.

Él taxista no tiene cambio suficiente por lo que le voy a tener que regalar mi dinero o por lo menos es lo que entiendo. Fastidiado de la situación llego al hotel y le digo al recepcionista que mi estadía se va a extender un día más a lo que este me contesta que ya no tiene habitaciones disponibles.

#FML.

Los viajes internacionales no son siempre miel sobre hojuelas. De hecho, muchas veces son muy difíciles y solitarios. Pero no estoy escribiendo esto para desahogarme, lo escribo porque quiero hablarte de un pequeño sutil beneficio de viajar por el mundo. Cualquier persona que haya estado por lo menos 6 meses fuera de su país, sabe que esto te puede afectar de una forma muy profunda.

Si sobrepasas tus barreras personales así como estás sobrepasando las barreras geográficas, vas a encontrar que seguramente vuelves siendo otra persona mejor a que cuando te fuiste.

En mi vida, los viajes largos por el extranjero han sido una influencia de fondo en mi vida adulta y también han definido muchas características de mi personalidad. Yo creo que viajar puede tener grandes beneficios psicológicos y emocionales en cualquier persona y también pueden ser usados como una forma de desarrollo personal.

EFECTO ALTITUDINAL.

La diferencia más marcada que uno siente es lo que un amigo llama efecto altitudinal. En los deportes, mientras a más altura estás, más difícil se vuelve la actividad. Le toma tiempo al cuerpo acostumbrarse a la nueva altura y a hacerlo con menos oxígeno. Luego cuando regresas al nivel del mar, lo que encontrabas muy complicado se vuelve más fácil, sin que te des cuenta de esto. Lo mismo pasa con tu confianza y seguridad cuando viajas.

Vivir y viajar por largos periodos en el extranjero diario, te expone a pequeñas situaciones estresantes. No conocer a nadie y tener que hacer amigos una y otra vez. Perderte y encontrar el camino a casa en una ciudad extranjera. Los incómodos intentos de conversación cuando no hablas un idioma, hacer el ridículo o pero aún ofender a alguien por las diferencias culturales. La atención que debes poner a tu seguridad – Podría seguir todo el día.

Te sorprendería lo difícil que puede ser comprar un boleto de tren.

Aquí el punto es que exponerte a estas interminables incomodidades, inseguridades, te está entrenando, te está llevando a una altura mayor, entonces cuando regresas a casa, cuando regresas al nivel del mar, todo se siente mucho más fácil.

El efecto altitudinal no solo aplica a situaciones sociales. Puede incrementar tu confianza. Puede hacer que eventos que alguna vez fueron estresantes sean llevaderos. De pronto estar esperando en la fila del banco se vuelve algo tolerable después de estar 15 horas en el aeropuerto de Kirguistán, un país que ni siquiera sabías que existiera, sin nadie que hable inglés o español.